Otro Bar, de Costa Rica, fue reconocido en la lista más prestigiosa del mundo
en el puesto 82. Abrió en 2025 y ya está jugando en las grandes ligas.
Los tragos se inspiran en su Costa Rica nativo,
mientras los comensales disfrutan cada sorbo al sonido de vinilos pinchados por un DJ.
Para vivir la experiencia de Otro Bar, hay que subir la escalera de madera de una
clásica cantina tica hasta primer piso, donde se encuentra el audio bar que ya es #82
en The 50 Best Bars 2026.
Con el ingreso al mapa de la coctelería mundial, el logro de Otro Bar tiene un premio
extra: se convierte en el primer bar de América Central que recibe este
reconocimiento por The 50.
“Para nosotros es un honor representar a una región que trabaja duro por proponer
una mirada propia en el mundo de la coctelería,” cuenta Fernando Crespo, socio-
fundador de Otro Bar. “Nuestra región es pequeña en términos geográficos, pero aquí
viven más de 53 millones de personas y todos compartimos una geografía, ingredientes
e historias que nos unen.”
“Desde Otro Bar, esperamos ser apenas un primer paso para que más bares de
América Central tengan la oportunidad de sobresalir en el ámbito internacional y, con
ello, mostrar juntos todo lo que nuestra región tiene para ofrecer.”
UN DIÁLOGO ENTRE PISOS
Otro Bar pertenece al grupo gastronómico Casa Escalante fundado por Fernando, su
hermano Manuel Crespo y Lissa Barquero. Existe literalmente encima de un bar, pero
conceptualmente en diálogo con él.
Otro bar queda en un primer piso, sobre una cantina tradicional costarricense, dentro de un
edificio construido en 1905 en el antiguo barrio Aranjuez de San José. La cantina representa
el ritual cotidiano y social de beber, mientras que Otro Bar surge como otra capa de
hospitalidad, más silenciosa y reflexiva, donde la atención se centra en cómo se usa y se
habita el espacio.
“El nombre ‘OTRO’ nace de esa idea. Significa otro bar,” cuenta Lissa Barquero. “No un
reemplazo ni una reinvención, sino un paralelo. Otra forma de aproximarse al bar desde el
espacio y la operación.”
La propuesta parte de una idea simple: mirar de nuevo la despensa costarricense. Se busca
reinterpretar lo cotidiano, el maíz, el café, la tapa de dulce, el banano o la sal, con técnica y
sensibilidad. Su aproximación es minimalista: pocos elementos, procesos precisos y una
intención clara detrás de cada cóctel. El equipo cree en el equilibrio más que en la
complejidad, en la limpieza del sabor y en la honestidad del producto.
La dirección creativa de Lissa conecta diseño, técnica y narrativa espacial para dar forma
al concepto líquido del bar, mientras Nadia Rojas se desempeña como head bartender y
responsable de I+D y laboratorio. Lidera tanto la ejecución del servicio como el desarrollo de
bases, fermentaciones y procesos que dan estructura y carácter a la propuesta líquida.
OTRO MARIDAJE – TRAGOS Y MÚSICA
Las herramientas para disfrutar de una noche en Otro Bar son los cócteles, un bocado y por
supuesto un álbum vinilo. Una recomendación para comenzar es Juguito Verde, un trago
lleno de vida y con un perfil claramente mesoamericano: esa región que se extiende desde el
istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, hasta el norte de Costa Rica. Mezcal, salvia y zacate
limón, acompañados por porotos blancos al vodka, también con un marcado perfil de esta
parte del mundo. Para la música se elige romper con lo local y viajar hacia el sur del
continente. El maridaje viene por cuenta de Vale Tudo (1983) de Sandra Sá: un disco
vibrante, como el mezcal, en el que la cantante brasileña rinde homenaje a la obra del
enorme Tim Maia.
Luego se recomienda pasar al Highball Fresquito: destilado de guanábana, soju y Fresco
Leche de fresa —un sabor de la infancia costarricense—. Un poco de sabor tropical que se
acompaña con albóndigas de pescado —porque el mar en Costa Rica es generoso— y un
curry de hierbas costarricenses. Es un trago elegante, pero profundamente latino. Por eso lo
aporta uno de los discos fundamentales de la historia de la salsa: Siembra (1978), de Rubén
Blades y Willie Colón.
