En Villa Crespo, el proyecto de Juan Carlos Ortiz entra en una nueva etapa: una carta más libre, personal y directa, donde conviven platos clásicos, influencias de viaje y combinaciones inesperadas.
En la esquina de Juan Ramírez de Velasco y Darwin, pleno Villa Crespo, Gordo Chanta presenta una carta que se corre de las estructuras rígidas para volver a una cocina más intuitiva. La premisa es simple: cocinar lo que realmente les gusta.
“Volvimos a una cocina más personal. Dejamos de pensar tanto en seguir una idea cerrada y priorizamos hacer platos que realmente nos representan y que nosotros mismos elegiríamos comer”, cuenta Juan Carlos Ortiz, la figura detrás de la propuesta.
Esta nueva búsqueda se traduce en una carta más fresca y honesta, que refleja mejor el momento que está viviendo el equipo. Sin una línea conceptual estricta, los platos nacen a partir de distintos disparadores: un producto de estación, un recuerdo, un viaje o una idea que surge en el trabajo cotidiano.
Así, siguen algunos platos aclamados por el público —como la tostada de pesca y el panchito de langostinos— y se suman otros, como las croquetas de cacio e pepe o la causa nikkei. Distintos entre sí, pero conectados por una misma búsqueda: platos ricos, directos y con identidad.
Justamente, la causa nikkei funciona como uno de los platos que mejor sintetiza esta etapa. Con una base latinoamericana, trabajo técnico y una mirada abierta al cruce de sabores, resume el espíritu actual del restaurante: llevar algo conocido a un lugar inesperado.
Por su parte, en este equilibrio entre lo nuevo y lo que ya funciona, los clásicos se sostienen como parte fundamental de la identidad del lugar. “Son platos que la gente quiere mucho y que hablan de una etapa muy genuina del restaurante”, sintetiza Juan Carlos.
El viaje reciente de Ortiz por Perú también dejó su huella, aunque no desde un lugar explícitamente gastronómico. “Fue más bien un viaje de montaña y conexión con la naturaleza, pero me hizo valorar mucho las raíces, los productos y una cocina muy ligada a lo propio”, explica.
La nueva carta de Gordo Chanta busca generar una experiencia directa: comer rico, pasarla bien y tener ganas de volver. “Si tuviéramos que definir esta etapa en una frase, sería volver a cocinar lo que realmente nos gusta”, concluye Ortiz.
